DUNAS DE MERZOUGA




Merzouga, desierto del Sahara

Marruecos es algo más que Marrakech. Hay otro mundo más allá de las laberínticas callejuelas de Fes, de las modernidades de Rabat o Casablanca. Hay un lugar al sur del país, misterioso y sugerente: el Sahara. Hemos partido de las turísticas playas de Agadir y Essaouira, adentrándonos en el interior. Visitamos la majestuosa Ouarzazate y nos dirigimos a Rissani, cuna de reyes, para alcanzar a pocos kilómetros nuestro objetivo: Merzouga. Desde allí haremos diferentes rutas, visitando lugares ya míticos entre los aventureros, entre los que no podrá faltar Zagora.




Nuestra primera incursión en territorio africano se produjo en Agosto de 1980, con una vespa de 125 cc, partiendo de Castellón de la Plana. Pocos años después, visitamos el enigmático país marroquí con un Citroën Dyane 6, ese coche que aparcábamos a mano entre dos amigos, gracias a su suspensión y poco peso (600 kilos). Este vehículo era uno de los preferidos por los habitantes del desierto, por su sencillez mecánica y ligereza. El único problema era que si pillabas una tormenta de arena, se te llenaba el coche por todos lados, por su falta de estanqueidad.

Nuestro tercer viaje fue con un indestructible Lada Niva, que se portó como un campeón en todo tipo de situaciones, tanto en las zonas más remotas del Atlas como en pleno desierto sahariano. Planchas para salir de atolladeros en la arena, jerricans de gasolina especiales para la ocasión y un impresionante gato hi-lift formaban parte de nuestro equipaje. El GPS tardaría muchos años en inventarse. Nos orientabamos con una brújula de las denominadas del ejército, tomando marcaciones cada kilómetro en las zonas más complicadas. Navegando por estima, tal como se hacía hasta hace no tantos años en el mar.

Los teléfonos móviles ni siquiera estaban en la imaginación de las mentes más atrevidas. Y, por supuesto, el asfalto no existía por estas latitudes. Merzouga disponía únicamente de un hotel, por llamarlo así, que no era más que un recinto de paredes de adobe y techo de paja y cañas. Según pudimos saber unos días antes, últimamente se habían producido asaltos a extranjeros en la zona, por lo que dormíamos con un ojo abierto y una navaja al alcance de la mano, por si las moscas.

Viajábamos en solitario, un sólo coche, una pareja dispuesta a vivir experiencias impensables hoy en día. Estábamos preparando nuestra primera travesía del Sahara, cruzando Argelia, Malí, Níger..

Como llegar a Merzouga

Las coordenadas de Merzouga son:

  • 31°05′57″N
  • 4°00′42″O

Es un pueblo pequeño, situado en el sureste de Marruecos, en la región Draa-Tafilalet. Se encuentra a una distancia de 50 kilómetros de Argelia.

Merzouga es un pequeño pueblo en el sureste de Marruecos, a unos 35 kilómetros al sureste de Rissani, a unos 45 kilómetros de Erfoud y unos 50 kilómetros de la frontera con Argelia.

Alrededor de las dunas de Erg Chebbi, existen otros pueblos menos conocidos: Hassilabied a 4 km de distancia, Tanamoust a 3 km de distancia, Takoujt a 1,5 km de distancia, Khamlia a 7 km y a 15 km, Tisserdmine. En Ksar Hamlia la población es sobre todo gnawa, descendientes de antiguos esclavos mauritanos de Marruecos y tienen una música muy característica en la que utilizan instrumentos que recrean el ruido que hacían las cadenas de sus antepasados.

Junto con Zagora es una de las zonas más visitadas de Marruecos por los turistas que desean entrar en contacto con el Sahara. Desde allí es posible contratar guías locales para hacer excursiones en dromedario por el desierto y una de las más comunes es pasar una noche en el Gran Oasis, al que se llega tras unas horas en dromedario.

A pesar de estar en el desierto es un pueblo muy preparado para el turismo, con hoteles de todo tipo perfectamente adaptados al turismo internacional, desde los que se pueden contratar estas excursiones. El Merzouga Rally, que forma parte del circuito Dakar Series, es otra atracción turística.

Erg Chebbi

De lo mejor de Marruecos. Se situa a apenas 40 kilómetros de Erfoud, la denominada “Puerta del Desierto”. Tiene una longitud de 22 km (de norte a sur) y 5 km de anchura. La altura máxima de sus dunas es de 150 m. Hay dos pueblos situados a los pies de las dunas, que son Hassi-Labiad y Merzouga. Cuenta la leyenda que hace muchos años una familia muy rica de la zona se negó a ayudar a una mujer enferma y a su hijo. De forma que Dios sepultó a esa familia y todas sus posesiones cubriéndolas de arena, que fue la que formó el Erg Chebbi.

Actualmente es una zona con buena infraestructura turística, ya que recibe una importante afluencia de visitantes para admirar las doradas arenas de estas dunas, escenario de multitud de películas. Hay muchos hoteles en Merzouga, y de calidad.




El área de dunas ocupa una superficie de 50 kilómetros de norte a sur y entre 5 y 10 km de este a oeste, cubriendo la frontera con la vecina Argelia.

Otra ciudad cercana es Rissani, a unos 40 kilómetros de Merzouga. Desde el 8 hasta el siglo 14 hubo un reino separado, conocido como Sijilmassa, que conoció la prosperidad debido a las antiguas rutas de caravanas que transitaban por la zona.

En esta zona llueve con muy poca frecuencia, aunque en el año 2006 se produjo el hecho insólito de sufrir unas violentísimas lluvias, que destruyeron edificios y causaron tres víctimas mortales.

En Merzouga hay una intensa actividad turística, centrada en las dunas . Hay diversas empresas que organizan recorridos en camello por los alrededores, tanto de día como de noche.  El desierto, de noche, es un lugar increíble para contemplar el cielo estrellado, ya que no existe contaminación lumínica como en las zonas urbanas. Es lo mismo que ocurre cuando te encuentras en medio del mar, la contemplación de millones de estrellas se convierte en un espectáculo impresionante.

Eso sí, en el desierto por la noche hace mucho frío, en contraste con las temperaturas calurosas del día, por lo que conviene ir preparado y llevar algo de abrigo.

Algunos marroquíes acuden a las dunas en pleno verano, para ser enterrados hasta el cuello en la arena caliente. Permanecen allí durante unos minutos, porque existe la creencia de que mejora los síntomas del reumatismo.

No recomendamos viajar a Merzouga en plenas fiestas navideñas, ni en Semana Santa, ya que la afluencia de turistas quita todo el encanto a la zona. Aunque es verdad que las dunas siempre están allí, será difícil que en nuestras fotos no salga un turista o un todoterreno 4X4. Es preferible ir en Noviembre o en Enero, fechas en las que no hace calor, y los turistas “casi” han desaparecido.




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